Escribir un buen artículo para blogs pareciera ser una tarea muy fácil para alguien inexperto en el tema–y en cierta manera lo es-, lo que lleva un poco más de trabajo es posicionar el contenido en los buscadores para que este llegue a la mayor cantidad de público posible; sin embargo, tampoco es algo difícil de alcanzar, ya que siguiendo estos 6 sencillos pasos y con un poco de práctica podrás optimizar el contenido para el SEO sin mucho esfuerzo, y así posicionar tus artículos en los primeros lugares de los buscadores para así llegar al mayor número de audiencia.
"Diferentes noches, diferentes personas, quieren, no quieren, aman, no aman, alguien se enamorará, alguien se quedará atras, alguien se pasará de la raya, alguien se cansará Y dejará de querer... No lo enciendas y no lo extingas, no creas, no temas, no preguntes y cálmate... En algún lugar hay un montón de nosotros pero es insuficiente; en las carreteras habrá una incursión... Alguien se arriesgará y alguien fallará, alguien entenderá pero no ayudará... No creas, no temas y no preguntes"
(Ne ver', ne boysya, ne prosi-t.A.T.u.)
10 nov 2013
¡El venezolano está hecho de telenovelas!
Una de las
primeras cosas que viene a la mente de muchos extranjeros (y venezolanos) al
pensar en lo que significa Venezuela son las misses, la política, y, ¿cómo no?
¡Las Novelas!
Hace varios años,
por allá en los 90, una novela muy particular, llamada “Por Estas Calles”,
irrumpió en la pantalla chica venezolana, cuyo éxito apenas fue sobrepasado por
el 2010; esta novela se fusionó con la historia política que le tocó vivir al
país en ese entonces, haciendo la trama en algo totalmente nacional y con lo
que los venezolanos podían identificarse.
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28 jun 2013
Vidas alternativas

Érase una vez alguien que vivía sus días bajo el nombre de Renné, era joven, se dedicaba de lleno a sus intereses, iba al gimnasio con regularidad, ya era profesional y el éxito marcaba sus pasos, tenía un apartamento propio, pero nada de esto importaba porque tenía un fantasma dentro de su cabeza: le atraían las personas de su mismo sexo.
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19 dic 2012
¡Todos a la cárcel de Barinas!
Esta es la situación: te portaste mal,
hiciste algo malo y lo hiciste mal (porque de haberlo hecho bien no te hubieran
agarrado), o te portaste bien pero estabas con quienes no debías estar o te
encontrabas en el lugar equivocado; si hubieses pensado todo esto no te habrían
metido a ese lugar tan temido por la mayoría de los barineses: EL INJUBA.
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11 abr 2012
Brillar con luz propia
Vas manejando y consigues un semáforo en rojo… hace unos cuantos años atrás esto era perder 98 segundos (Aproximados) de tu vida sin absolutamente nada que hacer, exceptuando, tal vez, escuchar música o la radio, pero gracias a la situación económica actual cada vez más venezolanos deben buscar las formas de sobrevivir.
Una de las más creativas y rechazadas ha sido la labor desempeñada por los malabaristas callejeros, quienes esperan que la luz roja del semáforo aparezca para intentar, en esos 98 segundos, entretener a los conductores y sus acompañantes con un espectáculo corto y luego recolectar la mayor cantidad de propinas posibles.
Al principio este negocio resultaba muy rentable (sé de un malabarista en particular que llegaba a ganar hasta 80 Bs diarios), pero cada día fueron apareciendo más y más malabaristas, por lo que ya el simple juego de lanzar cuatro pelotas al aire y jugar con ellas no era suficiente: todos debían mejorar.
Pronto aparecieron cadenas con fuego, cuchillas, dos malabaristas juntos tratando de mantener objetos peligrosos circulando por el aire, inclusive llegué a ver a uno de ellos intentar subirse a un monociclo de dos metros de alto (sólo lo intentó, un policía le prohibió hacerlo porque era demasiado peligroso).
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que hacen estos jóvenes por entretenernos cuando quedamos atascados en una cola o en el semáforo, no es bien recibido por muchas personas por considerarlos “un desecho de gente sin aspiraciones” o incluso automáticamente piensan que están en el mundo de las drogas y eso es lo que les lleva a trabajar en la calle.
Indiferentemente de estos argumentos, debería reconocerse el esfuerzo por mejorar y la pasión que ponen en su oficio, ya que más de una persona con un trabajo convencional (con aire acondicionado, quince y último, horario fijo, entre otros) no se apasiona por lo que hace ni intenta mejorar para ser reconocido o ganar más, de hecho, en muchos casos, intentan hundir a sus compañeros de trabajo para que les reconozcan el poco esfuerzo que hacen en vez de intentar brillar con luz propia; los malabaristas son honestos y dicen hacer exactamente lo que hacen, sin ocultarse y sin pena.
Los malabaristas nos enseñan una valiosa lección en cada semáforo: has aquello que te apasione, lucha, viaja, conoce, no te quedes varado en la luz roja que detiene por 98 segundos tu vida, sólo intenta ser el mejor y hazlo bien, por ti mismo y siempre recuerda que ya está bueno de jugar con las pelotas.
Una de las más creativas y rechazadas ha sido la labor desempeñada por los malabaristas callejeros, quienes esperan que la luz roja del semáforo aparezca para intentar, en esos 98 segundos, entretener a los conductores y sus acompañantes con un espectáculo corto y luego recolectar la mayor cantidad de propinas posibles.
Al principio este negocio resultaba muy rentable (sé de un malabarista en particular que llegaba a ganar hasta 80 Bs diarios), pero cada día fueron apareciendo más y más malabaristas, por lo que ya el simple juego de lanzar cuatro pelotas al aire y jugar con ellas no era suficiente: todos debían mejorar.
Pronto aparecieron cadenas con fuego, cuchillas, dos malabaristas juntos tratando de mantener objetos peligrosos circulando por el aire, inclusive llegué a ver a uno de ellos intentar subirse a un monociclo de dos metros de alto (sólo lo intentó, un policía le prohibió hacerlo porque era demasiado peligroso).
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que hacen estos jóvenes por entretenernos cuando quedamos atascados en una cola o en el semáforo, no es bien recibido por muchas personas por considerarlos “un desecho de gente sin aspiraciones” o incluso automáticamente piensan que están en el mundo de las drogas y eso es lo que les lleva a trabajar en la calle.
Indiferentemente de estos argumentos, debería reconocerse el esfuerzo por mejorar y la pasión que ponen en su oficio, ya que más de una persona con un trabajo convencional (con aire acondicionado, quince y último, horario fijo, entre otros) no se apasiona por lo que hace ni intenta mejorar para ser reconocido o ganar más, de hecho, en muchos casos, intentan hundir a sus compañeros de trabajo para que les reconozcan el poco esfuerzo que hacen en vez de intentar brillar con luz propia; los malabaristas son honestos y dicen hacer exactamente lo que hacen, sin ocultarse y sin pena.
Los malabaristas nos enseñan una valiosa lección en cada semáforo: has aquello que te apasione, lucha, viaja, conoce, no te quedes varado en la luz roja que detiene por 98 segundos tu vida, sólo intenta ser el mejor y hazlo bien, por ti mismo y siempre recuerda que ya está bueno de jugar con las pelotas.
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